Comer con eclecticismo

por Marcial del Rio

El comer siempre ha sido un símbolo de encuentro, de acercamiento y una ineludible excusa al momento de crear vínculos con otras personas. Las reuniones siempre giran en torno al comer. Sin importar qué o dónde, el solo hecho de compartir un buen plato hace, de este acto, el más solemne y puro de los encuentros entre la familia y los amigos.


Hoy, el comer, no sólo se reduce al acto de sentarse entorno a cualquier mesa. Es fundamental definir y distinguir en qué mesa y con qué sillas. Antiguamente era inconcebible pensar en no tener el clásico comedor con sus sillas- todos un mismo juego- y que, por cierto, todos morían por tener. Actualmente, mientras más ecléctico, diferente y vanguardista sea el diseño de nuestro comedor, puede llegar a transformarse en uno de los focos de atención visual más importantes dentro del espacio.


Hasta hace muy poco tiempo atrás, un buen comedor se conceptualizaba - en primera instancia – por su función, luego su comodidad y finalmente el diseño. Hoy, EL DISEÑO se ha convertido en el punto más importante, sin descuidar la función y el confort, que las personas consideran al pensar en desarrollar un nuevo proyecto dentro de su espacio comedor. Traspasar la barrera del tiempo es un elemento para estudiar al momento de diseñar este espacio.


La tendencia está en usar diferentes muebles para el mismo juego. Sillas antiguas de algún estilo muy clásico, con una mesa muy moderna o, por el contrario, mesas tradicionales con sillas nuevas. ¿Y por qué no transformar muebles antiguos, conservando ciertas partes y piezas para lograr- por ejemplo- un juego ecléctico y convertirlos finalmente en objetos de diseño con un extraordinario valor estético? ¡Esa es la cuestión!


Trabajar a tono con la imaginación nos hace capaces de ver más allá de lo que realmente existe. Lo importante es ser capaces de visualizar lo que queremos. ¡Atreverse a probar!, seguramente así se logrará ese poco tradicional pero personal objetivo.


El comedor es un lugar en el que pasamos mucho tiempo, compartimos con la familia, hacemos vida social y realizamos nuestros eventos más importantes y justamente por eso que debemos sentirnos cómodos y seguros. Un comedor diferente habla de quienes somos, de la vida que llevamos y de la distancia que nos separa de lo cotidiano y tradicional.


Finalmente, no es relevante el estilo de nuestros muebles. Lo que nos debe importar, es como combinar los elementos para convertir nuestros espacios, en lugares más divertidos que, con algunos cambios y toques de “poca tradicionalidad”, podemos hacer de ellos los mejores ambientes para comer y compartir.