Tejidos orgánicos que revolucionan la industria textil

por Coca Ruiz



La moda sostenible defiende una filosofía de diseño que tiene en cuenta el medio ambiente y los derechos de los trabajadores. La tendencia de comprar, usar y tirar, basada en una fabricación rápida y barata, suele producirse con materias primas de baja calidad y en fábricas donde los empleados trabajan en condiciones laborales muy precarias. Además, tiene efectos negativos para la naturaleza: se utilizan materiales en su mayoría no reciclables que causan grandes estragos en el medio ambiente. Por eso, aunque parezcan prendas de bajo costo, en realidad nuestro planeta y nosotros mismos lo estamos pagando muy caro.

No podemos soslayar que el vestir es un acto cotidiano, desde tiempos antiguos, la vestimenta se ha constituido como una de las necesidades fundamentales del hombre junto con el alimento y la vivienda. Hasta finales del siglo XIX nos vestíamos exclusivamente con fibras naturales tales como algodón, seda, lino y lana. El siglo XX fue el de la aparición de las fibras sintéticas, derivadas principalmente del petróleo, como el poliéster y el nailon; y de fibras artificiales, basadas en la transformación química de materiales naturales.

¿Qué nos depara el siglo XXI? Visto el desgaste ambiental que provoca la obtención de fibras naturales y la enorme carga de microplásticos que liberan las sintéticas en el medio ambiente sumado al agotamiento de muchas materias primas, la tendencia es a la vuelta a los tejidos naturales, pero esta vez con grandes dosis de innovación y la mirada puesta en la sostenibilidad.


De este modo, la creación de nuevos materiales que representen una alternativa para confeccionar prendas y accesorios es un capítulo central en el cambio de paradigma que transita la industria textil.


La fusión de biología, tecnología y diseño ya es un hecho y de esta tríada nacen los denominados textiles bio fabricados.

El concepto de bio fabricación propone que organismos vivos (bacterias, hongos y levaduras, entre otros) y residuos orgánicos funcionen como si fuesen verdaderas fábricas de fibras textiles, fermentados y/o cultivados en un laboratorio.


Posteriormente los biotextiles pueden ser transformadas en tejidos de punto, tejidos planos, tejidos trenzados, no-tejidos, etc y de este modo promover el uso de materiales sostenibles y biodegradables, trabajo del que fue pionera Suzanne Lee con Biocouture, con el objetivo de crear prendas a par3r de la fermentación de azúcar y té verde.

A continuación comparto una selección de cuatro tejidos creados a partir de materia orgánica que ya han pasado la etapa de experimentación para ser aprovechados al máximo por la industria textil aportando una alta dosis de sostenibilidad al sector.


Naranja

La naranja es una fruta a partir de la cual se puede crear un tejido que recuerda a la seda, en concreto se utiliza la piel de ésta y se realiza a través de un proceso totalmente ecológico. Además, esta fibra libera Vitamina C sobre la piel, un atributo que no se ha visto en otros textiles. La marca que comercializa este producto es la italiana Orange Fiber, que ya ha conquistado a grandes de la moda como “Salvatore Ferragamo” con la colección Ferragamo Orange Fiber Collection.

Café

S. Café propiedad de la empresa SINGTEX aprovecha el poso del café para crear una fibra textil. El resultado es un tejido flexible, que protege de los rayos ultravioletas, con propiedades transpirables y de neutralización. Con este material han desarrollado distintas fibras textiles (Mylithe, P4DRY, Airnest, Eco Sky, Se0a, Aex Technology y Airmen) orientadas a diversos usos y con las que ya se han realizado tejidos para la producción de ropa interior, sábanas y zapatos, entre otros. Algunas marcas reconocidas del sector de la moda como Timberland, Hugo Boss, American Eagle y Ouhiiers han apostado por incorporar este procedimiento en la realización de sus piezas.


Manzana

Con su piel se puede elaborar un material que recuerda al cuero pero que es totalmente biodegradable y que funciona perfectamente para accesorios como carteras, bolsos, estuches e incluso impermeables. Su nombre comercial es Apple Peel Skin – Vegatex. Entre las muchas firmas reconocidas que han utilizado este material para sus productos, se destacan las zapatillas que presentó en 2020 Tommy Hilfiger.


Hongos

Un material alternativo al cuero animal es el creado a partir de los hongos. Su nombre comercial es Muskin y crece entre 70 y 80 veces más rápido que el cuero

convencional, el cual necesita alrededor de tres años en promedio. Se trata de un tejido muy agradable y beneficioso en el contacto con nuestra piel. En el artículo de Dan&Mez se explica de manera muy detallada la creación y usos de este material.


Un paso más allá en la creación de tejidos a par3r de la naturaleza lo da la empresa Circular System con Agraloop. Se trata de un proyecto basado en la recolección de las hojas, los tallos y los desechos de las semillas de plátanos, caña de azúcar, piñas, arroz y trigo antes de que se estropeen para, a través de un proceso ecológico de bajo coste, convertirlos en biofibras que se utilizan para la confección de prendas de vestir y accesorios. Estos tejidos ya se han usado por firmas como Nike, Converse, & Other Stories, COS, Madewell y muchos otros.


En términos económicos la plataforma Fashion United estima que el sector mundial de biotextiles alcanzará un valor total de 7.390 millones de dólares en 2023. El trabajo en textiles bio fabricados incluye distintas dimensiones; la creativa, la innovadora y la ética, al implementar y adaptar los procesos de elaboración para disminuir los riesgos ambientales, realizando un trabajo colaborativo entre la biología y la moda.